Old TestamentLamentaciones 4·Los niños piden pan; las madres hierven a sus propios hijos
Lamentaciones 4:1–20

Los niños piden pan; las madres hierven a sus propios hijos

El capítulo 4 cataloga las atrocidades del asedio con detalle implacable. Los ricos que vestían púrpura ahora hurgan en las calles. Los jóvenes que antes brillaban como rubíes ahora son más negros que el hollín, con la piel marchitada sobre los huesos. «Más dichosos los muertos a espada que los muertos de hambre, que van languideciéndose, heridos por falta de los frutos del campo.» Luego la línea que detiene a todo lector: «Las manos de mujeres compasivas cocieron a sus propios hijos; éstos fueron su comida en el quebrantamiento de la hija de mi pueblo.» Esto se presenta no como acusación sino como testimonio — el asedio fue así de terrible.

— Lectio —

Los niños piden pan; las madres hierven a sus propios hijos

1

¡El oro ha perdido su lustre! ¡Se ha empañado el oro fino! ¡Regadas por las esquinas de las calles se han quedado las joyas sagradas!

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