Ezequiel 37:1–14
El valle de los huesos secos
Dios lleva a Ezequiel a un valle lleno de huesos secos — muy secos, insiste el texto. «¿Pueden estos huesos vivir?», pregunta Dios. Dios le ordena que profetice a los huesos. Se escucha un ruido. Hueso se une a hueso. Aparecen tendones, luego carne, luego piel. Pero no hay aliento. Dios le ordena que profetice al viento: «Ven de los cuatro vientos, oh aliento, y sopla sobre estos muertos para que vivan.» El aliento entra en ellos y se ponen de pie — un vasto ejército. «Estos huesos son el pueblo de Israel», dice Dios. «Abriré sus tumbas y los sacaré de ellas.»
— Lectio —
El valle de los huesos secos
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Ezequiel 37:1–14
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La mano del SEÑOR vino sobre mí, y su Espíritu me llevó y me colocó en medio de un valle que estaba lleno de huesos.
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