Ezequiel ve la rueda dentro de una rueda
Una nube de tormenta se acerca desde el norte, brillando con relámpagos. De ella salen cuatro seres vivientes con cuatro rostros — humano, león, buey, águila — cada uno con cuatro alas. Junto a cada ser hay una rueda reluciente que se intersecta con otra en ángulo recto, cubierta completamente de ojos. Los seres se mueven sin girar; las ruedas siguen a donde va el espíritu. Sobre sus cabezas, una bóveda de cristal. Sobre la bóveda, un trono de lapislázuli. Sobre el trono, una figura de fuego ardiente en forma humana. Ezequiel cae boca abajo. Esta es 'la apariencia de la semejanza de la gloria del Señor.'
Ezequiel ve la rueda dentro de una rueda
En el día quinto del mes cuarto del año treinta, mientras me encontraba entre los deportados a orillas del río Quebar, los cielos se abrieron y recibí visiones de Dios.