Eclesiastés 1:1–18
Vanidad de vanidades — todo es vanidad
Eclesiastés abre con la declaración más nihilista de la Biblia: «Vanidad de vanidades, todo es vanidad.» La palabra hebrea es 'hevel' — aliento, vapor, humo. El Maestro lo ha intentado todo: sabiduría, placer, grandes proyectos, jardines, vino, siervos, plata, oro, cantores. «No negué a mis ojos ninguna cosa que desearan.» Su veredicto: «Todo era vanidad y aflicción de espíritu, y sin provecho debajo del sol.» No está deprimido ni cínico — está siendo preciso. El sol sale y se pone. Los ríos corren al mar pero el mar no se llena. «No hay memoria de lo que precedió, ni tampoco de lo que sucederá habrá memoria.»
— Lectio —
Vanidad de vanidades — todo es vanidad
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Eclesiastés 1:1–18
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Estas son las palabras del Maestro, hijo de David, rey en Jerusalén.
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